El tiempo, solución al desconcierto

29 08 2010

LA SEÑORA DALLOWAY

WOOLF, Virginia

Alianza, 1999

Virginia Woolf (Londres 1882 – Sussex, 1941) fue una escritora inglesa de novelas y cuentos considerada una de las más importantes del modernismo literario del siglo XX. Educada y criada por sus padres, gracias a su influencia consigue comenzar su carrera en 1905 para la revista Times Literary y a partir de aquí empezó a escribir todo tipo de obras desde ensayos hasta cartas . Más tarde se casa con Leonard Woolf con el que mantiene un gran lazo sentimental aunque su vida se caracteriza por dos depresiones, una primera en la que mueren varios de sus familiares de forma muy seguida, aunque afecta menos a su trabajo creador. Sin embargo la segunda, le empuja al suicidio ahogándose en un río.

Esta novela se caracteriza por la constante movilidad espacio–temporal formada por saltos del presente al pasado, hacia los recuerdos de Clarissa Dalloway, una mujer anciana desconcertada y que busca una nueva forma de vivir la vida y Septimus, un adulto con problemas de comprensión que observa la vida con pesimismo. Dos personas aparentemente diferentes pero que no lo son tanto, como comprobamos cuando avanzamos en la narración. Al ser una novela descriptiva y también autobiográfica tiene un argumento muy lento y estático. Si nos situamos en el presente se resume en la representación de una escena de un sólo día en Londres después de la guerra cuando Clarissa organiza los preparativos de una fiesta en la que encontrará la respuesta a su desconcierto. El otro rasgo que caracteriza la obra es su representación mediante la conciencia de varios personajes. Además tiene una verosimilitud muy notable ya que se sitúa en lugares reales y los hechos no son nada ficticios.

Este libro me ha llamado la atención ya que nunca he leído este tipo de novelas pero no me ha convencido aunque tenga varias adaptaciones cinematográficas, la más exitosa con el título de “Las horas”, dirigida por Stephen Daldry en 2002. Es un libro algo difícil de leer por el uso excesivo de metáforas y por el lento argumento con una ausencia casi total de diálogos, además de que trata historias sin apenas aparente importancia en el argumento, pese a que su vocabulario es accesible. En cuanto al final me parece un poco sorprendente ya que en ningún momento me esperaba que esa fuera la solución al conflicto que vive la señora Dalloway.

Cristian L. Sindila. 3º D

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