Última sonrisa del viejo cascarrabias

16 09 2013

LA SONRISA ETRUSCA

SAMPEDRO, José Luis

Alfaguara, 1998

Salvatore Roncone es un hombre mayor que proviene de un pueblo campesino llamado Roccasera en la zona de Calabria, al sur de Italia. Su hijo Renato lo lleva a Milán para pasar con él sus últimos días, ya que Salvatore tiene cáncer en fase terminal, enfermedad a la que él llama “la Rusca”. En el camino hacia Milán observa una estatua de la época etrusca y queda maravillado con su sonrisa, identificándose con ella. Cuando llega a la ciudad se encuentra con un mundo que le choca mucho porque él está acostumbrado a la vida campesina. Paralelamente comienza a sentir una fuerte ternura por su nieto Bruno e intenta alejarlo del mundo moderno y llevarlo de regreso a Roccasera, su pueblo. Además en su vida aparece una mujer llamada Hortensia, que será su último amor y sólo ella y su nieto darán sentido a la vida de Salvatore en una ciudad de la que no le gusta nada y a la que no consigue adaptarse. Poco a poco “la Rusca” lo va cercando, mientras ve crecer a su nieto y la imagen de esa sonrisa etrusca permanece en su mente.

El autor de esta novela es José Luis Sampedro (Barcelona, 1917 – Madrid, 2013) un veteranísimo escritor recientemente fallecido, además de humanista y economista. Sampedro es, por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su época, un referente intelectual y moral en la España de la segunda mitad del siglo XX. Vivió hasta los 13 años en Tánger, y en 1936 fue movilizado por el ejército republicano para la Guerra Civil aunque cuando vio peligrar su vida desertó y se alistó en el ejército nacional. Más tarde se traslada a Madrid donde realiza sus estudios de Ciencias Económicas que finaliza en 1947. Es miembro de la RAE desde 1990. Otras de sus novelas más conocidas son El río que nos lleva, Octubre, octubre o La vieja sirena. En sus últimos años publicó diversos ensayos divulgativos muy críticos con la globalización, el capitalismo salvaje y la guerra como Los mongoles en Bagdad y El mercado y la globalización.

Este me ha parecido un buen libro que está lleno de sensibilidad y te hace reflexionar mucho sobre las cosas a las que estamos acostumbrados, lo que tenemos… La figura del niño pequeño ejerce un papel bastante habitual: la nueva vida que despierta la ternura de sus familiares, sobre todo de los de más edad. La historia empieza con un campesino cascarrabias y acaba con un abuelo que adora a su nieto y ama a Hortensia mientras se aproxima a la muerte esperando que su nieto Bruno pronuncie una palabra: “Nonno” (abuelo, en italiano). El argumento te hace reflexionar de que por muy acostumbrado que estés a algo y pienses que una cosa no te va a gustar nada o no te gusta nada, siempre puedes cambiar por alguna persona, ya sea por algún familiar o por el amor, con lo que la ilusión y la vida siempre podrán arrancarte una última sonrisa, aunque sea tan enigmática como la de la estatua etrusca.

Adrián Luengo. [IES ETG. Parla]

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