Nunca es tarde para perdonar

31 08 2014

BRÚJULAS QUE BUSCAN SONRISAS PERDIDAS

ESPINOSA, Albert

Grijalbo, 2013

Albert Espinosa (Barcelona, 1973) es uno de los escritores de mayor éxito en la actualidad. Ha sido actor, director, guionista de cine, teatro y televisión e ingeniero. Ha tenido una vida bastante dura: a los 13 años le amputaron una pierna a causa de un cáncer de huesos y tres años después se le detecto metástasis por lo que tuvieron que extirparle un pulmón y parte del hígado. Todo esto le ayudo para crear algunas de sus obras y guiones como el de la película Planta 4ª y la novela Mundo amarillo de la que se creó una serie de televisión llamada Pulseras rojas. En los últimos cinco años se ha convertido en un escritor de gran éxito con obras como Todo lo que podríamos haber sido tu y yo si no fuéramos tu y yo o Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven. Además ha escrito y estrenado diversas obras teatrales, casi todas en catalán. En 2007 dirigió su primera y hasta la fecha única película, de la que también es autor: No me pidas que te bese porque te besaré. Actualmente está ultimando el rodaje de Planta 5ª, continuación de Planta 4ª.

El protagonista de esta novela se llama Ekaitz y acude a cuidar a su padre ya que la enfermera que lo hacía tiene que irse por asuntos familiares. Su padre tiene dos enfermedades verdaderamente graves: cáncer y Alzheimer. Ekaitz vuelve a su casa después de mucho tiempo puesto que había abandonado su hogar debido a las diferencias que tenía con sus familiares. Su madre falleció a causa de una enfermedad que heredarían los cuatro hijos y él era el pequeño de los hermanos; estaban los gemelos, que guardan una extraña historia, y el hermano mayor, con el que menos relación tenía. El conflicto entre los hermanos surgió a causa de que los anillos de su madre desaparecieran y su padre les castigó hasta que confesaran donde estaban.

La mujer de Ekaitz murió en un accidente de coche mientras él estaba en el cine y se quedó solo a cargo de sus dos hijas, que eran gemelas. Su padre era director de cine, y cuando fue a visitarle, no le reconoció y pensó que era su ayudante. Él se disponía a dirigir una película, y al haberle hecho una promesa a su madre justo antes de que falleciera, aceptó. En el argumento de la novela también se menciona un libro que le regaló su padre que a la vez se lo había regalado anteriormente su madre y que tenía una dedicatoria muy especial que había puesto la madre de su padre. Ekaitz había viajado mucho pero juró volver todos los domingos al mismo hotel ya que un anciano que había allí se dedicaba a dejar frases en las almohadas de los huéspedes.

Con esta novela he llorado, reído, sonreído… Se la recomiendo a todo el mundo porque te hace sentir lo que sería perder a personas de tu entorno a las que querías. Es muy fácil de entender ya que cada vez que avanzas en la lectura comprendes más la historia. Además me gusta mucho como el autor consigue crear incógnitas para resolverlas a medida que se acerca el desenlace. Esta novela me ha hecho comprender lo difícil que puede ser vivir apartada de tu familia durante años. Entre las cosas que más me han gustado, es la manera que tenía la madre para conseguir que Ekaitz sonriera. Otra cosa que también me encantó fue la idea de formar un “archipiélago de sinceridad”. Asimismo resulta muy curioso que ninguno de los personajes tenga nombre hasta que en los últimos capítulos se dice el del protagonista.

Sara Marín Anaya. 4ºC [IES Isaac Albéniz, Leganés]

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14 02 2016
Lidia A.

PERDERSE PARA ENCONTRARSE
Ha sido un libro que he leído con muchas ganas, he disfrutado y se me ha hecho bastante corto. La verdad es que me ha dejado un vacío por dentro y con ganas de mucho más. Es una historia que te conmueve. El argumento es bastante complicado de explicar, ya que cada detalle te lleva a enlazarlo todo de manera que tenga sentido, pero sin duda lo recomiendo a cualquier persona que quiera leer algo diferente a las típicas novelas con el mismo final.
Una historia que nos enseña que las mañanas son fáciles, las tardes duras y las noches imposibles. Que cada familia tiene los cobardes que se puede permitir. Que nos ayuda a darnos cuenta de que si él no fue un buen padre no hace falta que nosotros seamos unos buenos hijos.
Sobre todo, nos enseña que podemos ser todo lo que queramos, que no siempre es fácil, pero para vivir, te hace falta seguir adelante, ya sea con las cosas buenas y con las malas. Nos podremos perder por el camino, pero siempre tendremos brújulas que buscan sonrisas pérdidas para encontrarnos.

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