Luces y sombras en Sofía

14 01 2016

LA IRA DEL FUEGO

MANKELL, Henning

Siruela, 2008

El autor de esta novela es Henning Mankell (Estocolmo, 1948–Gotemburgo 2015), un escritor sueco que a los dieciséis años abandonó la escuela, para enrolarse en un barco mercante y posteriormente vivió en París. A los diecinueve  empezó a colaborar con el Riksteatern (Teatro nacional sueco) en Estocolmo, donde comenzó como actor y en 1968 escribió su primera obra de carácter satírico, llamada Feria popular, que llegó a tener cien representaciones. Es autor de numerosas obras de ficción y uno de los dramaturgos más populares de su país. No obstante, lo que le ha convertido en un escritor de fama mundial es la serie de novelas policiacas protagonizadas por el inspector Kurt Wallander, traducidas a treinta y siete idiomas. Además es autor de obras juveniles e infantiles como Viaje al fin del mundo, El niño que dormía con nieve en la cama y la trilogía de Sofía, formada por El secreto del fuego, Jugar con fuego (ambas ya reseñadas en este blog) y la novela que aquí reseño, que cierra esta saga realista ambientada en Mozambique.

Sofía es una niña que se hace mayor en Mozambique, un país destruido por la guerra y la miseria. Allí lucha contra la brutalidad y el horror que destrozaron su niñez (perdió sus piernas en un horrible accidente con una mina antipersona) hasta lograr construirse un nuevo futuro superando las desgracias de su infancia. Desde la muerte de María y Rosa, sus  hermanas, estuvo durante bastante tiempo tan desesperada por la  pena que no tenía ganas de estar con nadie más que con los más cercanos. Un año después conoció a Armando y poco a poco fue ocupando su corazón. Tuvieron tres hijos: Leonardo, María y Rosa. Él era mecánico en un taller a las afueras de la ciudad, y sólo regresaba los fines de semana al poblado.  Fueron buenos tiempos para Sofía y su familia pues reinaba la alegría con lo poco que tenían. Un sábado Armando llegó a la una de la noche. Sofía, desesperada, se temía lo peor. Después hablaron y ella tuvo una corazonada: las cosas no estaban como deberían, pues todos los sábados él siempre la abrazaba cuándo se iban a la cama y este no lo había hecho. Durante la semana olvidó su intranquilidad pues tenía mucho trabajo con su máquina de coser.

Sin embargo, el sábado siguiente Armando llegó tarde de nuevo; venía con ropa nueva aunque los ingresos del taller eran escasos. Sofía pensó que tenía “otra mujer”. La idea la atormentaba así que puso rumbo a la ciudad para ver con sus propios ojos lo que Armando  hacía al salir del trabajo. Descubrió lo que se temía: lo vio cerrar el taller, detenerse ante una chica joven, cogerla de la mano e irse paseando con ella. Sofía quería morirse. Volvió al pueblo y cuándo llegó el sábado ella le hizo mil preguntas hasta que Armando le respondió que Eliza era solo una amiga. Ella quería creerlo pero su intuición la hizo volver a la ciudad y de nuevo los vio entrar en un portal. Sofía le contó a su madre, Lydia, que le iba a echar de casa y le dejó una carta. Él al leerla juró que le iba a quitar a los niños. Desde entonces su vida cambió y él se enroló en asuntos turbios (robos, sobre todo). Sofía ante el miedo de que le pasara algo al padre de sus hijos fue en su búsqueda. Llegó al bairon (suburbio), donde la población crecía constantemente. Había ruidos muy fuertes, la gente estaba alocada y chillaba pues alguien había robado una bicicleta a la gente del pueblo, que era muy pobre. Se abrió un pasillo… una multitud arrastraba a un hombre joven con el cuerpo ensangrentado y la cara tapada con una camisa desgarrada… Le pusieron unos neumáticos en la cabeza y… le prendieron fuego… ¿Sería Armando?

Me ha gustado bastante esta novela porque el autor pone en manos de Sofía, una joven que ya no es tan niña como en los libros anteriores de la trilogía, esa lucha constante por sobrevivir en un país pobre y ponerse como primer objetivo del día acostarse sin pasar hambre. Nuestra protagonista se da cuenta que la vida es una incertidumbre y de que ser adulto te lleva a preguntas que no tienen repuestas evidentes y a veces se las tiene que dar uno mismo. Me gusta el coraje, la ira con que lucha ante las adversidades y el no mirar hacia atrás nunca. Sofía sabe y nos enseña que siempre en la vida nos aferramos a algo cuando estamos mal para sentir alivio y ella en el fuego es dónde ve esas repuestas que tanto necesita.

Marta Soto Gómez. 3ºD [IES Isaac Albéniz, Leganés]

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